miércoles, 19 de junio de 2013
La amado despues de ....
Las manecillas de un reloj en split como una patinadora sobre hielo, esa impresión daba el trazo del reloj sobre la chimenea fingida, maquina del tiempo, que fabrica tiempo, que toma la inmensidad y la sincroniza a la medida nuestra, que precisa el instante en que suceden las cosas, como una ancla en medio del océano ilimitado, yo envuelto hasta la cabeza con las sabanas, la cama derretida por el sudor de instantes antes, la mezcla de feromonas, deseos, el propio olor no reconocido pero mezclado en el ámbito de todas esas cosa, las moléculas danzando en torno al encuentro terminado las palabras que culminaron en gruñidos, gestos y gemidos, gritos y expresiones delirantes.
Esa es la escala en la que se reencuentra lo amado después del naufragio de la cordura, después del ilimitado festival del tacto, después del incoherente rítmico y a veces quietismo con que se reviste la relación sexual, con las palabras agotadas, las fuerzas lisas, con los deseos diluidos entonces solo la mirada transporta al otro, recorre su cabello, sus senos, sus nalgas rotundas e inflamadas esculturas libidinales que tamizan la mirada de satisfacción, apenas pasa uno el brazo sobre la inerte maravilla del cuerpo femenino este cobra de nuevo vida, responde extendiendo los brazos, entre abriendo los ojos, alistando los labios en esa tarea inconmensurable que es el amor, ese prodigio del genero humano... Eso es lo amado después de...
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